A lo largo de la historia, el hombre ha sido quien se ha dedicado a dar una visión al orgasmo y a la funcionalidad del sistema reproductivo femenino, tal vez es por esto, que se explica la leyenda urbana que existen dos tipos de orgasmos femeninos.
El vaginal y el clitoriano, en realidad existe un único orgasmo femenino, el clitoriano, la gran verdad del orgasmo femenino, ese misterioso punto que creemos no va más allá de lo visible.
La punta del iceberg
El clítoris es más grande de lo que vemos, lo que se ve es la punta del iceberg del maravilloso mundo del placer femenino, este abarca varios centímetros de la vagina y está cubierto por terminaciones nerviosas.
Según estudios* el 18% de las mujeres siente el orgasmo mediante la penetración, el 82% restante requiere de la estimulación del clítoris para alcanzarlo, es así que la conexión clítoris-orgasmo sea bien conocida desde hace mucho tiempo.
A pesar de esta relación casi intrínseca, durante décadas se ha demostrado que las mujeres tienen menos orgasmos en las relaciones heterosexuales, esto al igual en el matrimonio que en las citas.
¿Qué hace que esto suceda? Tal vez no existe tanto comunicación al interior de la pareja como para expresar que se requiere o que se espera para experimentar el orgasmo, no hemos sido educadas para explorarnos, para conocer nuestro cuerpo.
Nuestra educación sexual ha sido enfocada en la biología y el funcionamiento del sistema reproductivo, más no en comprender nuestras necesidades desde el punto de vista de la sexualidad.
¿Qué necesito para llegar?
¿Qué requiere mi cuerpo, que espero de estimulación de mi pareja para llegar al tan anhelado éxtasis? cabe anotar que el compromiso del orgasmo es propio, no esperes que sea tu pareja quien te dé las respuestas, eres tú quien debe conocer tu cuerpo.
Se veía mal en épocas anteriores, que la mujer se mostrara muy deseosa, incluso llegó a catalogarse como histeria y se aducía ese comportamiento a la estimulación clitorial en la edad adulta.


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